Este post forma parte de una serie sobre cómo hacer una web profesional con IA. Si no has leído el principal, empieza por aquí.

Soy Gonzalo Figueroa, CEO de Grupo Promedia. En los últimos meses nos han llegado varios clientes con una web que habían hecho ellos mismos con IA. Algunas daban bastante el pego y otras no, pero casi todas tenían algo en común: se notaba a distancia que estaban hechas con IA. No por un fallo concreto, sino por una suma de detalles que se repiten de una web a otra.

Este post recoge esos detalles, para que puedas reconocerlos. No es una crítica a quien hace su web con IA: nosotros también la usamos. Es lo que pasa cuando nadie con criterio la dirige.

Por qué todas se parecen

Una IA escribe y diseña a partir de todo lo que ha visto. Si no le das datos concretos ni indicaciones claras, te devuelve lo más probable: la media. Y la media es igual para todo el mundo. Por eso dos webs de empresas que no tienen nada que ver acaban con los mismos colores, la misma estructura y frases intercambiables. La IA no escribe mal. Escribe en promedio. Y una web en promedio no se distingue de las demás.

Señales en los textos

Frases en dos tiempos. Dos frases cortas seguidas que suenan bien y no dicen nada concreto. En la web original de Lítore, el cliente del que hablo en esta serie, había varias: «Una buena conversación. Un nuevo punto de partida.», «Visión de empresa. Conocimiento local.»

Tríos de palabras. Tres sustantivos en fila, como un eslogan: «Estrategia. Presencia. Continuidad.». Uno, de vez en cuando, funciona. Uno en cada sección, delata.

Palabras que valen para cualquiera. «Soluciones integrales», «compromiso con la excelencia», «llevar tu negocio al siguiente nivel». Una prueba sencilla: cambia el nombre de la empresa por el de otra de un sector distinto. Si el texto sigue valiendo, es genérico.

Emojis por todas partes, llamadas a la acción de manual («Descubre más», «Empieza hoy») y, lo más peligroso, cifras y opiniones inventadas: «+500 clientes satisfechos», testimonios firmados por «María G., Madrid». La IA los pone para rellenar y, si nadie los quita, acaban publicados. Además de delatar a la IA, son datos falsos en la web de tu empresa.

Señales en el diseño

Sin dirección, la IA también diseña siempre igual: las mismas tipografías, los mismos degradados de azul a violeta, el mismo esqueleto de página (portada centrada con dos botones, una fila de cifras, tres tarjetas con un icono encima, testimonios, preguntas frecuentes…), tarjetas idénticas, iconos de librería o emojis en lugar de ilustraciones propias, fotos de banco de imágenes y, o ninguna animación, o la misma aplicada a todo sin intención. Nada que haga la web reconocible.

Detalles sin terminar

Y luego están los restos de una web que nadie ha revisado: enlaces que no llevan a ninguna parte, el icono de la pestaña por defecto, logos de «clientes» que no lo son, textos de relleno olvidados, redes sociales que apuntan a la portada de Facebook en lugar de a la página de la empresa o un año en el pie que ya pasó. Son pequeños, pero transmiten descuido.

¿Has reconocido tu web en alguna de estas señales? No hace falta empezar de cero: muchas veces se puede corregir. Cuéntanos y le echamos un vistazo.

El caso de Lítore: antes y después

La web original de Lítore era de las que daban el pego: se veía elegante y no tenía errores llamativos. Pero los textos tenían varias de las señales anteriores. La nueva también la escribió una IA, y aun así se nota mucho menos. La diferencia está en lo que se le dio y en quién revisó el resultado.

Algunos textos de la web de Lítore, antes y después. Los dos son de IA.
Algunos textos de la web de Lítore, antes y después. Los dos son de IA.

Donde antes había tres palabras sueltas, ahora hay un dato real. Donde había un eslogan que valía para cualquiera, ahora hay una idea que sale de la propia marca, el faro de su logo, y que no podría estar en la web de otra empresa.

Cómo se evita

Con información real del negocio, una marca propia (mejor aún si tiene una idea detrás) y, sobre todo, con alguien que sepa reconocer estas señales y editar lo que la IA produce. Esa última parte es la que no se puede automatizar: detectar que una frase suena a folleto, que un diseño es el de siempre o que un dato no cuadra requiere un ojo entrenado. En nuestro caso, el de un equipo de diseñadores, programadores y gestores de proyecto que llevan años haciendo webs.

Te cuento qué información preparar en la fase 0 y cómo una marca puede dar personalidad a toda la web en La marca antes que la web.

Una confesión, ya que estamos: esta serie de posts también la he escrito con ayuda de IA, revisando cada texto con el mismo criterio que cuento aquí. Si se nota poco, es por eso.

¿Quieres una web que no parezca hecha en serie? Hablamos.


Serie completa: hacer una web profesional con IA

“Es a través de los errores que realmente puedes crecer. Tienes que ser malo para llegar a ser bueno.”

— Paula Scher