Este post forma parte de una serie sobre cómo hacer una web profesional con IA. Si no has leído el principal, empieza por aquí.

Soy Gonzalo Figueroa, CEO de Grupo Promedia. No sé programar, pero llevo unos 20 años gestionando proyectos web. En la fase anterior conté cómo planificar la web con la IA. Esta es la parte que todo el mundo imagina cuando piensa en «hacer una web con IA»: construirla. Si las fases anteriores se han hecho bien, es la más rápida.

Con el plan cerrado, construir es lo más rápido

En Lítore, con todo decidido, le dije a la IA que empezara a construir. Doce minutos después tenía una primera versión completa para ver en el navegador.

Doce minutos no es mucho más que los famosos cinco. La diferencia es todo lo que había antes: la IA no tuvo que inventarse nada, porque ya sabía qué construir. La web de cinco minutos se salta la planificación; la profesional la hace antes, y por eso construye rápido y bien.

Pero que la primera versión salga rápido no significa que esté terminada. A partir de aquí empieza el trabajo de verdad: ver qué ha hecho, entender por qué y corregirlo.

Por partes, no todo de golpe

Aunque la IA pueda hacer la web entera de una vez, conviene ir por bloques y revisar cada uno antes de seguir: primero los textos, después la estructura, luego los ajustes sección por sección y al final las páginas secundarias. Los errores se ven antes y afectan a menos cosas. Y la IA trabaja mejor con encargos acotados: cuantas más cosas le pides a la vez, más fácil es que se deje alguna.

Mira la web en cada paso, y no te fíes de «ya está»

La IA también puede mirar la web: abrirla en un navegador, comprobarla a distintos tamaños de pantalla, revisar errores. Eso le permite corregir cosas antes de que tú las veas. Pero no lo ve todo, y no siempre lo comprueba.

Una buena IA te dice lo que ha comprobado y lo que no. En Lítore era habitual leer cosas como «lo he comprobado leyendo el código, no en el navegador». Saber leer esas frases, y saber qué comprobar después, es parte del trabajo.

Cuando la IA se equivoca

Se equivoca, y no pasa nada. Lo que importa es saber detectarlo y cómo decírselo.

Describir lo que ves. Mi primera corrección en Lítore fue «los iconos no se ven». La IA averiguó la causa (tenía que ver con cómo se abría la web en el ordenador) y lo solucionó. Bastaba con describir el problema con precisión.

Ser concreto sobre dónde. Otra vez le pedí poner el teléfono antes que el email, y lo cambió en el formulario, cuando yo me refería a la columna de datos de contacto. Cuando una instrucción puede aplicarse en varios sitios, la IA elige uno, y no siempre el que tú pensabas.

Saber cuándo algo está mal aunque funcione. Esta es la difícil. Muchas veces la IA hace exactamente lo que le pides, y el resultado funciona, pero no es lo adecuado. Detectarlo no depende de la herramienta, sino de la experiencia de quien la usa.

Construir rápido es fácil; construir bien requiere saber qué mirar. Si prefieres que lo haga un equipo con experiencia, hablamos.

Probar y descartar es barato

Con la web casi terminada, le pregunté a la IA si añadiría algún efecto para darle vida, sin saturar. Me propuso cinco y me explicó también tres que no haría y por qué. Le pedí que hiciera los cinco, los vi funcionando y me quedé con dos: la línea que se ilumina paso a paso en «Cómo trabajamos» y las rutas entre ciudades en el mapa de Galicia.

Sección «Cómo trabajamos» de la web de Lítore: cuatro pasos unidos por una línea, del primer contacto a buen puerto
«Cómo trabajamos», uno de los efectos que se quedaron: la línea que une los cuatro pasos se ilumina al hacer scroll.

Antes, probar cinco efectos para descartar tres era impensable. Ahora cuesta minutos. Pero tiene un riesgo: como todo es fácil, es tentador quedarse con todo. Y una web con demasiados efectos parece de todo menos profesional. Decidir qué sobra sigue siendo cosa de quien dirige.

El diseño, mejor con un diseñador

Hay herramientas y extensiones de IA especializadas en diseño web que ayudan a quien no tiene formación en diseño. Están bien, pero no sustituyen a un diseñador. En Promedia lo vemos cada día: cuando es uno de nuestros diseñadores quien hace la web con IA, el resultado estético está un escalón por encima del mío, porque sabe exactamente qué pedir y qué descartar. Yo aporto la estructura, el SEO y la usabilidad; el diseño lo mejora quien sabe de diseño.

¿Quieres que tu web la construya un equipo así? Cuéntanos tu proyecto.


Siguiente fase: Fase 3. Revisa tu web antes de publicarla

Serie completa: hacer una web profesional con IA

“La calidad significa hacer bien las cosas cuando nadie está mirando.”

— Henry Ford