Este post forma parte de una serie sobre cómo hacer una web profesional con IA. Si no has leído el principal, empieza por aquí.
Soy Gonzalo Figueroa, CEO de Grupo Promedia. No sé programar, pero llevo unos 20 años gestionando proyectos web. Hace poco hice yo solo, con IA, la web de un cliente, Lítore, para ver hasta dónde llega alguien sin perfil técnico. Esta es la primera fase, y la que más gente se salta: lo que hay que reunir antes de abrir la IA.
La IA multiplica lo que le das
Si le pides a una IA «hazme una web para mi consultoría», te la hace. Pero como no sabe nada de tu consultoría, rellena los huecos con lo más probable: textos que valen para cualquier empresa, servicios genéricos y, si hace falta, datos inventados. Lo peor es que lo inventa con mucha seguridad, y todo parece verdad.
En Lítore lo vimos claro. Mientras esperábamos la foto y la presentación de su fundador, la IA puso una foto de banco de imágenes y un texto basado en su perfil de LinkedIn. Estaba marcado como provisional, pero leído sin contexto parecía perfectamente real. Si alguien se olvida de cambiarlo, la web publica cosas de una persona que esa persona nunca escribió.
La idea de esta fase es sencilla: la IA multiplica lo que le das, y si le das cero, multiplica cero.
Nadie conoce tu negocio como tú
En una web intervienen dos tipos de conocimiento. El técnico (estructura, SEO, seguridad, servidor…) lo aporta un profesional. Pero el conocimiento de tu negocio solo lo tienes tú: qué vendes de verdad, quién te compra y por qué, qué te diferencia y qué te preguntan siempre tus clientes.
Ni la IA ni una agencia pueden sacarse eso de la manga. Si no lo aportas, el resultado será genérico, por muy bien hecha que esté la web. Por eso, cuando hacemos una web, buena parte del trabajo inicial es ayudar al cliente a sacar esa información, que muchas veces tiene en la cabeza pero nunca ha puesto por escrito.
Lo imprescindible
El objetivo de la web. ¿Captar contactos, vender, dar confianza a quien ya te conoce? Cada objetivo pide una web distinta. En Lítore el objetivo era captar marcas que quieren vender en Galicia, y eso marcó todo lo demás.
Una sola acción principal. ¿Qué quieres que haga el visitante? Escribirte, llamarte, pedir presupuesto… Si todo es importante, nada destaca.
A quién va dirigida. No vale «a todo el mundo». Cuanto más concreto seas sobre tu cliente, mejor se le podrá hablar.
Los datos reales del negocio. Servicios, zona de trabajo, experiencia, contacto y datos legales, que hacen falta para el aviso legal y la política de privacidad.
¿No tienes claro qué contar de tu negocio ni cómo? Es lo más habitual, y es justo donde empieza nuestro trabajo: te ayudamos a ordenar esa información antes de escribir una sola línea de la web. Hablamos.
Lo que mejora mucho el resultado
Una identidad de marca. Con tu logo, tus colores y tus tipografías, la IA aplica tu marca en lugar de inventarse una. Y si tu marca tiene una idea detrás, mejor todavía: en Lítore, el faro del logo acabó siendo el hilo de toda la web. Si no tienes marca, mi consejo es empezar por ahí. Lo explico en La marca antes que la web.

Webs de referencia. Webs que te gusten, aunque sean de otro sector, explicando qué te gusta de cada una. «Me gusta esta» no sirve de mucho; «me gusta cómo presenta a su equipo», sí.
Tu web actual, si la tienes. Da mucho contexto: a qué te dedicas, qué se puede aprovechar, qué hay que mejorar. Pero ojo: si recibe visitas desde Google, al cambiarla hay que conservar sus direcciones o redirigirlas. Si no, ese posicionamiento se pierde de un día para otro. Es de esas cosas que la IA no tiene en cuenta si no se le piden, y que solo pide quien sabe que existen.
Las preguntas que te hacen tus clientes. Son oro para los textos, las preguntas frecuentes y el SEO. En Lítore la IA propuso preguntas razonables, pero las respuestas las tuvo que confirmar el cliente. La IA puede intuir qué se pregunta; solo tú sabes qué se responde.
Y la parte técnica
Antes de empezar también hay que saber dónde se va a publicar la web y cómo es ese servidor, porque condiciona cómo se construye. El ejemplo más claro es el formulario de contacto: según el servidor, se programa de una forma u otra, y si se descubre al final, toca rehacerlo.
Esta parte no le corresponde al dueño del negocio, y es lógico que no la domine. Lo único que conviene tener claro es quién tiene las claves del dominio, del alojamiento y del correo. En Lítore, el dominio estaba en un proveedor, el correo en otro y la web en un tercero. Desenredarlo sin dejar a nadie sin email es trabajo de profesionales.
Si te falta material
Es lo normal. Rara vez está todo listo al empezar. Se puede avanzar con contenido provisional, con una condición: lo provisional se marca desde el primer minuto. El peligro no es usar una foto de relleno mientras llega la buena; es olvidar que era de relleno y publicarla. En Lítore, cada cosa provisional quedó apuntada en una lista de pendientes que la IA me recordaba al terminar cada bloque. Hablo de esa lista en la fase 1.
¿Cuánto es suficiente?
No hace falta tenerlo todo, y cada proyecto es distinto. Pero la regla es clara: cuanto más contexto real, más fácil es llegar a buen puerto. Y saber qué información es imprescindible, cuál es secundaria y cuál falta también forma parte del criterio que aporta un profesional.
Si quieres que te ayudemos a preparar tu web desde este primer paso, cuéntanos tu proyecto.
Siguiente fase: Fase 1. Planifica tu web con la IA antes de pedirle que la haga
Serie completa: hacer una web profesional con IA
- Web en 5 minutos con IA o web profesional con IA: qué cambia de verdad
- Fase 0. Qué preparar antes de hacer tu web con IA (estás aquí)
- Fase 1. Planifica tu web con la IA antes de pedirle que la haga
- Fase 2. Ejecuta tu web con IA por partes
- Fase 3. Revisa tu web antes de publicarla
- Fase 4. Audita tu web con IA
- Fase 5. Publica y mantén tu web
- Extra: La marca antes que la web
- Extra: Señales que delatan que tu web está hecha con IA
“La calidad significa hacer bien las cosas cuando nadie está mirando.”
— Henry Ford



