Este post forma parte de una serie sobre cómo hacer una web profesional con IA sin saber programar. Si no has leído el principal, empieza por aquí.

Soy Gonzalo Figueroa, CEO de Grupo Promedia. En los últimos meses nos han llegado varios clientes con una web que habían hecho ellos mismos con IA. Algunas daban bastante el pego y otras no, pero casi todas tenían algo en común: se notaba a distancia que estaban hechas con IA. No por un fallo concreto, sino por una suma de detalles que se repiten de una web a otra.

Este post recoge esos detalles, para que puedas reconocerlos en tu web y evitarlos. No es una crítica a quien hace su web con IA: nosotros también la usamos. Es una lista de lo que pasa cuando nadie la dirige.

Por qué todas se parecen

Una IA escribe y diseña a partir de todo lo que ha visto. Si no le das datos concretos ni indicaciones claras, te devuelve lo más probable: la media. Y la media es igual para todo el mundo. Por eso dos webs de empresas que no tienen nada que ver acaban con los mismos colores, la misma estructura y frases intercambiables.

La IA no escribe mal. Escribe en promedio. Y una web en promedio no se distingue de las demás.

Señales en los textos

Frases en dos tiempos. Dos frases cortas, una detrás de otra, que suenan bien y no dicen nada concreto. En la web original de Lítore, el cliente del que hablo en esta serie, había varias: «Una buena conversación. Un nuevo punto de partida.», «Interlocución profesional. Cercanía comercial.», «Visión de empresa. Conocimiento local.»

Tríos de palabras. Tres sustantivos o tres verbos en fila, como un eslogan: «Estrategia. Presencia. Continuidad.» o «Entender el mercado. Posicionar tu marca. Desarrollar tu negocio.» Uno, de vez en cuando, funciona. Uno en cada sección, delata.

Palabras que valen para cualquiera. «Soluciones integrales», «compromiso con la excelencia», «llevar tu negocio al siguiente nivel», «innovación», «valor añadido». Una prueba sencilla: cambia el nombre de tu empresa por el de otra de un sector distinto. Si el texto sigue valiendo, es genérico.

Emojis por todas partes. En los títulos, como iconos de los servicios, al principio de cada punto de una lista. En una web profesional casi nunca hacen falta.

Llamadas a la acción de manual. «Descubre más», «Empieza hoy», «Da el siguiente paso». No dicen qué va a pasar cuando el visitante pulse el botón.

Cifras y opiniones inventadas. «+500 clientes satisfechos», «98 % de satisfacción», testimonios firmados por «María G., Madrid». La IA los pone para rellenar, y si nadie los quita, acaban publicados. Además de delatar a la IA, es un riesgo: son datos falsos en la web de tu empresa.

Estructuras repetidas. «No es solo X, es Y». Preguntas retóricas al principio de cada sección. Párrafos que terminan siempre con una frase redonda. Por separado no tienen nada de malo; repetidas, forman un patrón que se reconoce enseguida.

Señales en el diseño

Sin indicaciones, la IA también tiende a diseñar siempre igual:

  • Las mismas tipografías: Inter, Poppins, Montserrat.
  • Los mismos colores: degradados de azul a violeta, tonos índigo, la paleta por defecto de las librerías más usadas.
  • El mismo esqueleto de página: portada centrada con el titular en degradado y dos botones, una fila de cifras, tres tarjetas con un icono encima, «cómo funciona» en tres pasos, testimonios, precios, preguntas frecuentes y una llamada a la acción final.
  • Tarjetas idénticas, con esquinas redondeadas, sombra suave y efecto cristal.
  • Los mismos iconos de librería, o emojis, y ninguna ilustración propia.
  • Sin fotos reales, o con fotos de banco de imágenes que podrían ser de cualquier empresa.
  • Animaciones: o ninguna, o el mismo efecto de aparecer aplicado a todo, sin intención.
  • Todo centrado y con el mismo espaciado: nada que haga la web reconocible.

Detalles sin terminar

Y luego están los restos de una web que nadie ha revisado: enlaces que no llevan a ninguna parte, el icono de la pestaña por defecto (o ninguno), logos de «clientes» que no lo son, textos de relleno que se quedaron, redes sociales que apuntan a la página principal de Facebook en lugar de a la de la empresa, o un año en el pie que ya pasó. Son pequeños, pero transmiten descuido.

El caso de Lítore: antes y después

La web original de Lítore era de las que daban el pego: se veía elegante y no tenía errores llamativos. Pero los textos tenían varias de las señales anteriores. La nueva también la escribió una IA, y aun así se nota mucho menos. La diferencia está en lo que se le dio y en cómo se revisó.

Algunos textos de la web de Lítore, antes y después. Los dos son de IA.
Algunos textos de la web de Lítore, antes y después. Los dos son de IA.

Donde antes había tres palabras sueltas, ahora hay un dato real. Donde había un eslogan que valía para cualquiera, ahora hay una idea que sale de la propia marca, el faro de su logo, y que no podría estar en la web de otra empresa.

Cómo evitarlo

  • Dale datos reales. Años de experiencia, zona, sectores, cómo trabajas, qué te preguntan tus clientes. Un dato concreto vale más que diez adjetivos. Te cuento qué preparar en la fase 0.
  • Dale una marca y, si puede ser, una idea. Con tus colores, tu logo y un concepto, la IA deja de diseñar la media. Lo explico en La marca antes que la web.
  • Prohíbele las muletillas. Puedes pasarle una lista de lo que no quieres: frases en dos tiempos, tríos de palabras, emojis, cifras que no le hayas dado. Funciona sorprendentemente bien.
  • Pide un tono concreto. «Cercano pero profesional, tuteando, sin tecnicismos» da mejor resultado que «un tono adecuado».
  • Apóyate en skills. Hay skills para humanizar textos y para diseño web que aplican criterios que quizá tú no sabrías pedir. Sin ellas, la IA también lo hace si se lo pides con claridad.
  • Revisa tú. Lee los textos en voz alta. Si algo suena a folleto, cámbialo. Si una frase podría estar en cualquier web, concrétala o quítala. Hablo de cómo revisar en la fase 3.

Una confesión, ya que estamos: esta serie de posts también la he escrito con ayuda de IA, aplicando lo mismo que cuento aquí. Si se nota poco, es por eso.

¿Tu web tiene varias de estas señales y no sabes por dónde empezar? Cuéntanos y le echamos un vistazo.


Serie completa: hacer una web profesional con IA

“Es a través de los errores que realmente puedes crecer. Tienes que ser malo para llegar a ser bueno.”

— Paula Scher