Este post forma parte de una serie sobre cómo hacer una web profesional con IA sin saber programar. Si no has leído el principal, empieza por aquí.

Soy Gonzalo Figueroa, CEO de Grupo Promedia. No sé programar, pero llevo unos 20 años gestionando proyectos web. En la fase anterior conté cómo construir la web por partes. Ahora la web está montada y funciona. Parece terminada. No lo está. Esta fase es la revisión completa y con calma, y es donde más se nota quién ha hecho la web.

Corregir sobre la marcha no es revisar

Mientras construyes, vas arreglando lo que salta a la vista: un icono que no se ve, un bloque que no encaja. Eso es necesario, pero no es una revisión. Revisar es recorrer la web entera, página por página, con la cabeza fría, cuando ya no estás pendiente de que funcione y puedes fijarte en si funciona bien.

Y hay dos revisiones distintas:

  • La del profesional: estructura, usabilidad, coherencia, detalles técnicos, accesibilidad, SEO. Es la que cuento en este post.
  • La del cliente: contenidos y estética. ¿Dice lo que tiene que decir? ¿Los datos son correctos? ¿Suena a su empresa?

Un consejo para la segunda: dile al cliente qué tiene que mirar. Si no, suele opinar sobre colores y deja pasar un dato erróneo de su propio negocio, que es justo lo que solo él puede detectar.

Errores, mejoras y gustos

En Lítore le mandé a la IA decenas de correcciones durante la revisión. Al ordenarlas para escribir este post me di cuenta de algo: muy pocas eran errores. La mayoría eran mejoras. Y conviene distinguirlas, porque no se detectan igual:

TipoQué esEjemplos reales de Lítore
ErrorAlgo que está malUn color fuera de la paleta corporativa en el pie. Los botones de la página de error que no funcionaban. En los avisos legales, el botón «volver al inicio» desaparecía en el móvil y una de las tres páginas tenía una cabecera distinta.
MejoraAlgo que funciona, pero puede ser mejorAgrupar tres bloques sueltos en un apartado «Empresa». Hacer legible el logo del pie. Equilibrar la foto del fundador con el texto de al lado. Separar con imágenes de fondo bloques que se confundían. Unificar cómo reaccionan botones y enlaces al pasar el ratón. Ampliar un texto del pie que no aportaba nada.
GustoPreferencias sin un criterio objetivoLo decide quien es dueño de la web, normalmente en la revisión del cliente.

Los errores los puede encontrar casi cualquiera, y muchos los detecta una auditoría, como cuento en la fase 4. Las mejoras no. Para ver que un logo se lee mal, que dos bloques se confunden o que los botones no reaccionan igual hace falta haber visto muchas webs. Ahí es donde la experiencia aporta más, y donde la IA, sola, no llega.

Final de la web de Lítore: el bloque de contacto con una foto del mar de fondo y, debajo, el pie con el logo, los datos de contacto y la información legal
Varias mejoras de la revisión en una imagen: la foto de fondo que separa el contacto del pie, el logo del pie más legible y el texto del pie ampliado.

Algunas de esas mejoras, con un poco más de detalle:

  • El bloque de contacto y el pie tenían el mismo color de fondo y parecían uno solo. Le propuse a la IA poner una foto de fondo en el contacto (una de mar, en línea con el faro) y quedaron separados de forma natural.
  • El logo del pie era tan pequeño que su lema no se leía. Lo ajustamos en tres intentos: más grande, demasiado grande, un término medio. Para ajustes finos así, pedir «un poco más» o «algo intermedio» funciona mejor que dar medidas.
  • El texto del pie era una frase muy corta que repetía lo que ya decía el logo. Lo amplié con una descripción de lo que hace la empresa: aporta al visitante, algo al SEO y equilibra el pie visualmente.
  • Los efectos al pasar el ratón no eran iguales en todos los botones y enlaces. Unificarlos no es un capricho estético: el visitante tiene que saber siempre qué se puede pulsar, y eso es usabilidad y accesibilidad.
  • El año del pie lo hice cambiar para que se actualice solo. Si no, dentro de unos años la web parecerá abandonada.

Ninguna de estas cosas estaba mal. Un dueño de negocio no se habría fijado en ellas. Pero, juntas, son la diferencia entre una web que parece profesional y una que lo es.

Dar una instrucción no garantiza que se cumpla

La IA tenía los colores corporativos de Lítore desde el primer mensaje. Aun así, en el pie usó un azul que no estaba en la paleta. Lo vi porque algo no me cuadraba y le pregunté directamente si ese color era el mismo que el del resto de la web. No lo era.

La lección es sencilla: que le hayas dado una instrucción a la IA no significa que la haya aplicado en todas partes. Hay que comprobarlo.

Revisa todas las páginas, no solo la portada

La IA cuida mucho la página principal, que es la que más se ve. Las secundarias, menos. En Lítore, los fallos de la revisión se concentraron en los avisos legales y en la página de error: botones que no funcionaban, un botón que no aparecía en el móvil, una cabecera diferente al resto. Son páginas que casi nadie visita, pero cuando alguien llega a ellas y algo falla, la impresión que se lleva es de descuido.

Verifica las cifras

En uno de los textos de Lítore había datos sobre Galicia: habitantes, ciudades, núcleos de población. La IA los había escrito de memoria y, para su mérito, me avisó de que convenía comprobarlos. Al verificarlos con fuentes oficiales, una de las cifras cambió bastante: de «más de 30.000 núcleos» a «casi 39.000 lugares».

La IA escribe cifras con la misma seguridad cuando son correctas que cuando no lo son. Cualquier dato, fecha o estadística que aparezca en tu web hay que verificarlo.

Que los textos no suenen a IA

En la revisión, lee los textos en voz alta. Si una frase podría estar en la web de cualquier otra empresa, sobra o hay que concretarla. Hay skills que ayudan a «humanizar» textos, y sin ellas la IA también lo hace si se lo pides con claridad. Te cuento qué buscar en Señales que delatan que tu web está hecha con IA.

Cómo pedir las correcciones

Yo las fui pidiendo una a una o en grupos pequeños, según las encontraba, y funcionó bien. Lo que no recomiendo es una lista de veinticinco cosas de golpe: con listas largas, la IA tiende a dejarse alguna. Lo que mejor funciona:

  • Grupos pequeños de cosas relacionadas (todo lo del pie, todo lo del móvil…).
  • Describir lo que ves y dónde lo ves.
  • Comprobar cada grupo antes de pasar al siguiente.
  • Para ajustes visuales, ir por aproximaciones: «un poco más», «algo menos», «un término medio».

Revisa en móviles de verdad (o en simuladores)

Yo revisé Lítore en mi iPhone, que es el móvil que tengo. No pude probarla en Android, y es un hueco: en España hay más móviles Android que iPhone, y a veces una web se ve distinta en cada uno. Si no tienes los dos, hay alternativas:

OpciónPara qué sirveCoste
Modo dispositivo del navegador (tecla F12 en Chrome o Edge)Ver la web con el tamaño de cualquier móvil en un minutoGratis
La propia IA, revisando la web a tamaño móvilDetectar desbordes y elementos que no cabenIncluido
Servicios con móviles reales en la nube (BrowserStack, LambdaTest…)Ver la web en un modelo concreto de Android o iPhone sin tenerloDe pago, con prueba gratuita
Emulador de Android StudioProbar en Android desde el ordenadorGratis, pero más técnico

Un matiz: el modo dispositivo del navegador simula el tamaño de la pantalla, pero no el navegador del móvil. Sirve para revisar el diseño. Para la comprobación final, mejor un móvil real o uno en la nube.

Cuándo parar

Con la IA, cada cambio cuesta segundos, y es fácil entrar en un bucle infinito de retoques. Dos ideas para salir de él: revisar por rondas, con una lista cerrada en cada una, y separar lo que es un error o una mejora de lo que es solo un gusto. Los errores hay que corregirlos todos. Las mejoras, las que aporten algo. Los gustos, con moderación.

Esta revisión la hice yo solo, con mi perspectiva de gestión de proyectos, SEO y usabilidad. En un proyecto real de Promedia la revisión de diseño la haría además uno de nuestros diseñadores, que vería cosas que yo no veo. ¿Quieres que revisemos tu web? Cuéntanos.


Siguiente fase: Fase 4. Audita tu web con IA

Serie completa: hacer una web profesional con IA

“La simplicidad es la máxima sofisticación.”

— Leonardo da Vinci