Este post forma parte de una serie sobre cómo hacer una web profesional con IA sin saber programar. Si no has leído el principal, empieza por aquí.

Soy Gonzalo Figueroa, CEO de Grupo Promedia. No sé programar, pero llevo unos 20 años gestionando proyectos web. En la fase anterior conté cómo planificar la web con la IA antes de pedirle nada. Esta es la parte que todo el mundo imagina cuando piensa en «hacer una web con IA»: construirla. Y, si las fases anteriores se han hecho bien, es la más rápida de todas.

Con el plan cerrado, construir es lo más rápido

En Lítore, cuando estaba todo decidido (estructura, textos, marca, requisitos), le dije a la IA que empezara a construir. Doce minutos después tenía la primera versión completa de la web para verla en el navegador: portada con el mapa de Galicia y el faro, todas las secciones, formulario, aviso de cookies, página de error, datos para Google…

Doce minutos no es mucho más que los famosos cinco. La diferencia es todo lo que había antes: la IA no tuvo que inventarse nada, porque ya sabía qué construir. La web de cinco minutos se salta la planificación. La profesional la hace antes y por eso construye rápido y bien.

Lo hice con Claude Code, que trabaja con los archivos de la web directamente en tu ordenador. Pero lo que cuento aquí sirve para cualquier herramienta de IA de ese estilo.

Por partes, no todo de golpe

Aunque la IA pueda hacer la web entera de una vez, conviene ir por bloques y revisar cada uno antes de seguir. En Lítore el orden fue este:

  1. Los textos, en un documento aparte, hasta dejarlos cerrados.
  2. La web, construida sobre esos textos.
  3. Los ajustes, sección por sección.
  4. Las páginas secundarias: avisos legales y página de error.

Ir por partes tiene dos ventajas. La primera, que los errores se ven antes y afectan a menos cosas. La segunda, que la IA trabaja mejor con encargos acotados: cuantas más cosas le pides a la vez, más fácil es que se deje alguna.

Y una regla que me funcionó: la IA construye sobre textos cerrados, no inventa textos mientras diseña. Si los textos cambian después, el diseño hay que volver a ajustarlo.

Mira la web en cada paso

Las herramientas actuales permiten ver la web mientras se construye, en tu propio navegador. Aprovéchalo después de cada bloque: en el ordenador y con el navegador en tamaño móvil.

Además, la IA también puede mirar la web. En Lítore, Claude abría la página en un navegador, la comprobaba a distintos anchos de pantalla, revisaba si había errores y sacaba capturas. Eso le permite corregir cosas antes de que tú las veas. Pero no lo ve todo, y no siempre lo comprueba.

Un detalle en el que fijarse: una buena IA te dice lo que ha comprobado y lo que no. En Lítore era habitual leer cosas como «lo he comprobado leyendo el código, no en el navegador». Cuando veas algo así, pídele que lo compruebe de verdad o compruébalo tú.

Lo provisional, siempre marcado

Durante la construcción aparecen huecos: una foto que no ha llegado, un texto pendiente de confirmar, un código de analítica que aún no tienes. La IA los rellena para poder avanzar, y está bien que lo haga. Lo importante es que cada relleno quede apuntado en el archivo de pendientes.

En Lítore, antes de empezar a construir, la IA me dejó la lista de lo provisional: la foto y la biografía del fundador, los sectores, una pregunta frecuente sobre cómo se cobra el servicio, el código de analítica, los textos legales… Cada cosa fue saliendo de la lista a medida que llegaba la información real.

Cuando la IA se equivoca

Se equivoca, y no pasa nada. Lo que importa es cómo se lo dices.

Describe lo que ves, no cómo arreglarlo. Mi primera corrección en Lítore fue «los iconos no se ven». Nada más. La IA averiguó la causa: yo estaba abriendo la web con doble clic en el archivo, y en ese modo el navegador no cargaba los iconos, que estaban en un archivo aparte. Ella la estaba viendo con un servidor y no lo había detectado. Lo solucionó metiendo los iconos dentro de la página. Yo no habría sabido decirle cómo arreglarlo, pero no hacía falta: bastaba con decirle qué pasaba.

Sé concreto sobre dónde. Otra vez le pedí que pusiera el teléfono antes que el email. La IA lo cambió en el formulario, pero yo me refería a la columna de datos de contacto. Tuve que aclararlo en un segundo mensaje. Cuando una instrucción puede aplicarse en varios sitios, la IA elige uno, y no siempre el que tú pensabas. «En la columna de contacto de la izquierda» habría evitado el malentendido.

No te fíes de «ya está». Cuando la IA dice que ha corregido algo, compruébalo. Casi siempre es verdad, pero no siempre a la primera.

Probar y descartar es barato

Con la web casi terminada, le pregunté a la IA si añadiría algún efecto para darle vida, sin saturar. Me propuso cinco, todos relacionados con la idea del faro, y me explicó también tres que no haría y por qué: el parallax, un cursor personalizado y el texto que se escribe solo.

Le pedí que los hiciera los cinco. Los vi funcionando y me quedé con dos: la línea que se va iluminando paso a paso en «Cómo trabajamos» y las rutas que se dibujan entre ciudades en el mapa de Galicia. Los otros tres, fuera.

Sección «Cómo trabajamos» de la web de Lítore: cuatro pasos unidos por una línea, del primer contacto a buen puerto
«Cómo trabajamos», uno de los efectos que se quedaron: la línea que une los cuatro pasos se ilumina al hacer scroll.

Antes, probar cinco efectos para descartar tres era impensable: horas de programación tiradas. Ahora cuesta unos minutos. Eso cambia la forma de decidir, porque puedes ver las cosas funcionando en lugar de imaginarlas. Pero también tiene un riesgo: como todo es fácil, es tentador quedarse con todo. Decidir qué sobra sigue siendo cosa tuya.

Si no sabes de diseño, apóyate en skills

Algunas herramientas de IA, como Claude, permiten instalar skills: paquetes de instrucciones especializadas que la IA usa en tareas concretas. Las hay de diseño web, y son especialmente útiles para quien no tiene formación en diseño, porque aplican criterios (tipografía, espaciado, jerarquía, contraste, animaciones) que tú no sabrías pedir.

En Lítore no las usé. Y un aviso: tenerlas instaladas no garantiza que la IA las use. Si quieres que use una, pídela por su nombre.

Aun así, una skill no sustituye a un diseñador. En Promedia, cuando es uno de nuestros diseñadores quien hace la web con IA, el resultado estético está un escalón por encima, porque sabe exactamente qué pedir y qué descartar. ¿Quieres que lo hagamos nosotros? Cuéntanos tu proyecto.


Siguiente fase: Fase 3. Revisa tu web antes de publicarla

Serie completa: hacer una web profesional con IA

“La calidad significa hacer bien las cosas cuando nadie está mirando.”

— Henry Ford