Este post forma parte de una serie sobre cómo hacer una web profesional con IA sin saber programar. Si no has leído el principal, empieza por aquí.
Soy Gonzalo Figueroa, CEO de Grupo Promedia. No sé programar, pero llevo unos 20 años gestionando proyectos web. En la fase anterior conté cómo revisar la web con calma. Esta fase va un paso más allá: una auditoría, es decir, una búsqueda sistemática de fallos, área por área. Es lo que casi nadie hace en una web de cinco minutos, y en Lítore fue lo que encontró los problemas más serios.
Revisar no es auditar
En la revisión miras la web como la miraría un visitante exigente. En la auditoría le pides a la IA que la examine por dentro, con una lista de comprobaciones, y que busque fallos. La diferencia está en el enfoque: si le pides «revisa la web», tiende a darte el visto bueno. Si le pides «busca fallos de accesibilidad y seguridad», los busca.
La auditoría, según el tamaño del proyecto
No todas las webs necesitan la misma auditoría. Lítore es una web sencilla: una sola página en HTML, sin base de datos ni zona de usuarios. Para algo así, me bastaron tres peticiones bastante genéricas, por áreas:
- Una revisión general: que todo funcione, que se vea bien en móviles y navegadores, que el SEO esté completo y que busque fallos y posibles mejoras.
- Que dejara el código limpio.
- Una auditoría de accesibilidad y de seguridad.
Si tu proyecto es más complejo (una tienda online, una aplicación, una web con área privada), una petición genérica se queda corta. Ahí conviene usar skills de auditoría especializadas, que son paquetes de instrucciones para que la IA revise con criterios profesionales, e incluso pasar más de una: una de seguridad, otra de accesibilidad, otra de SEO. Algunas herramientas, como Claude Code, incluyen además una revisión de seguridad específica.
Qué áreas auditar
- Funcionamiento: enlaces, botones, formularios, páginas que existen y páginas que no.
- Adaptación a móviles y navegadores: Chrome, Safari, Firefox, distintos tamaños de pantalla.
- Accesibilidad: contraste, navegación con teclado, textos alternativos, lectores de pantalla.
- SEO: títulos, descripciones, estructura de encabezados, datos estructurados, sitemap.
- Seguridad: cabeceras de seguridad, formularios, archivos que no deberían estar a la vista.
- Aspectos legales: aviso legal, privacidad, cookies y que la analítica respete el consentimiento.
- Velocidad de carga: peso de imágenes, fuentes y código.
- Código limpio: del que hablo más abajo.
Pide el resultado ordenado por prioridad: lo crítico primero, lo importante después y las mejoras al final. Así sabes por dónde empezar.
Lo que encontró en Lítore
La web funcionaba y se veía bien. Aun así, la auditoría encontró esto, entre otras cosas:
El formulario daba un falso éxito. Mostraba «Gracias, hemos recibido tu mensaje» aunque el mensaje no se hubiera enviado, por ejemplo en un servidor sin PHP. El cliente habría perdido contactos sin enterarse nunca. Es el mejor argumento que conozco para no saltarse esta fase.
En accesibilidad:
- Un texto pequeño con contraste insuficiente.
- El menú del móvil, estando cerrado, seguía siendo accesible con el teclado.
- Animaciones continuas sin forma de pararlas, algo que las normas de accesibilidad piden. Se añadió un botón para pausarlas.
- Al configurar las cookies, quien navega con teclado perdía su posición en la página.
En seguridad:
- Faltaba la política de seguridad de contenidos, la principal protección contra la inyección de código malicioso.
- Los estilos y el código se guardaban en la caché del navegador durante un año: quien ya hubiera visitado la web no habría visto las actualizaciones.
- Si la web se publicaba detrás de Cloudflare, el límite de envíos del formulario habría bloqueado a todos los visitantes a la vez.
- El formulario aceptaba envíos hechos desde otras webs.
Ninguna de estas cosas se ve mirando la web. Todas se habrían publicado.
Un detalle que me gustó: al terminar, la IA me dijo qué no había podido comprobar (cómo se veía en Safari y Firefox, el envío real del formulario, las cabeceras en el servidor definitivo) y lo apuntó en la lista de pendientes. Una auditoría honesta también dice lo que no ha mirado.
El código limpio
Cada corrección, cada efecto que se prueba y se descarta, cada cambio de idea, deja restos en el código: estilos que ya no se usan, iconos que nadie muestra, archivos sobrantes. La web funciona igual, pero pesa más y es más difícil de mantener. Por eso, al final, conviene pedir expresamente que deje el código limpio.
En Lítore, la limpieza eliminó variables de color duplicadas, reglas de estilo sin uso, trece iconos que no aparecían en ninguna parte y varios archivos sobrantes. Y de paso destapó un fallo real que nadie había visto: una regla del diseño de la portada afectaba también a otro bloque en el móvil y le añadía un espacio de más.
¿En la misma conversación o en una nueva?
Yo hice la auditoría de Lítore en la misma conversación en la que había construido la web. Las dos opciones son válidas:
| Misma conversación | Conversación nueva | |
|---|---|---|
| A favor | Conoce el proyecto y las decisiones tomadas, así que no marca como fallo lo que es intencionado. Es más rápido. | Mira con ojos nuevos, como un auditor externo, sin justificar lo que ella misma hizo. |
| En contra | Tiende a dar por bueno su propio trabajo. | No sabe por qué se decidió cada cosa y puede proponer «arreglar» decisiones intencionadas. Hay que darle contexto. |
Mi recomendación: para una web sencilla, la misma conversación basta. Para una web importante, haz la auditoría en la misma conversación y después pide una segunda opinión en una nueva, o con otra skill.
No te fíes solo de la IA: usa herramientas externas
Después de la auditoría pasé la web nueva por PageSpeed Insights, la herramienta gratuita de Google. Sacó 100 en todo menos en accesibilidad en escritorio: 97. El motivo, un botón del menú con el texto blanco sobre un fondo verde claro, casi ilegible. Ni la IA en su auditoría ni yo en mi revisión lo habíamos visto. Se corrigió con una línea de código y pasó a 100.

Por eso recomiendo contrastar siempre con herramientas externas. Estas son gratuitas y no hace falta ser técnico para usarlas:
| Herramienta | Qué mide |
|---|---|
| PageSpeed Insights (Google) | Velocidad, accesibilidad, buenas prácticas y SEO básico |
| WAVE | Problemas de accesibilidad, marcados sobre la propia página |
| Security Headers / Mozilla Observatory | Cabeceras de seguridad del servidor |
| Validador del W3C | Errores en el código HTML |
| Search Console (Google) | Cómo ve Google tu web una vez publicada |
Lo ideal es pasarle los resultados a la IA para que los interprete y los corrija. Ella explica; las herramientas miden.
Una nota alta no lo es todo
Un aviso para no caer en el error contrario. La web original de Lítore, la que hizo el cliente con IA, ya sacaba buena nota en PageSpeed: 79 en rendimiento en móvil y más de 90 en el resto. Y sin embargo no tenía sitemap, ni aviso legal, ni página de error, y en el móvil le faltaba parte del menú. Lo cuento en el post principal.
Las herramientas miden lo que pueden medir. Lo que no miden (si los textos son buenos, si la estructura tiene sentido, si se cumple la ley) sigue necesitando a alguien que sepa mirarlo.
Y una última cosa. Esta auditoría la hice yo con IA, y encontró mucho. Pero en un proyecto real de Promedia, la de seguridad la haría uno de nuestros programadores, que entiende el código mucho mejor que yo y puede revisarlo por dentro. ¿Quieres que auditemos tu web? Cuéntanos.
Siguiente fase: Fase 5. Publica y mantén tu web
Serie completa: hacer una web profesional con IA
- Web en 5 minutos con IA o web profesional con IA: qué cambia de verdad
- Fase 0. Qué preparar antes de hacer tu web con IA
- Fase 1. Planifica tu web con la IA antes de pedirle que la haga
- Fase 2. Ejecuta tu web con IA por partes
- Fase 3. Revisa tu web antes de publicarla
- Fase 4. Audita tu web con IA (estás aquí)
- Fase 5. Publica y mantén tu web
- Extra: La marca antes que la web
- Extra: Señales que delatan que tu web está hecha con IA
“Lo que haces habla tan alto que no puedo escuchar lo que dices.”
— Ralph Waldo Emerson



